Terapia Gestalt: acompañarte en el aquí y ahora

La Terapia Gestalt pone el foco en el aquí y ahora, la consciencia y la experiencia vivida, ofreciendo un acompañamiento terapéutico humano, profundo y respetuoso con el propio ritmo.

Hoy en día existen muchas formas de hacer terapia y es normal sentirse un poco perdida entre tantos nombres y enfoques. Quizá te has preguntado qué es la Terapia Gestalt, en qué se diferencia de otras terapias o por qué hay personas que conectan tanto con esta forma de acompañamiento.

La Terapia Gestalt no es mejor ni peor que otras, pero sí tiene una mirada muy particular sobre el ser humano, el proceso terapéutico y el cambio. Aquí te lo explicamos de manera clara y cercana.

¿Qué es la Terapia Gestalt?

La Terapia Gestalt es un enfoque terapéutico humanista que pone el foco en la experiencia presente, la consciencia y la responsabilidad personal. Más que centrarse únicamente en el pasado o en el análisis intelectual, propone comprender cómo vivimos lo que nos ocurre aquí y ahora.

Desde la mirada gestáltica, el cambio no se fuerza ni se impone: aparece cuando tomamos conciencia de lo que sentimos, hacemos y necesitamos en el presente.

El foco de la Terapia Gestalt: el aquí y ahora

En Terapia Gestalt no se trata solo de hablar de lo que pasó o de entender por qué nos ocurren ciertas cosas. Lo importante es cómo estás ahora, qué sientes en este momento y qué sucede mientras lo cuentas.

A veces relatamos una experiencia dolorosa diciendo que “ya está superada”, pero el cuerpo se tensa, la respiración se acorta o aparece un nudo en el estómago. Desde la Terapia Gestalt, todo eso también es información valiosa.

El presente es el lugar donde ocurre el cambio. Cuando tomamos conciencia de lo que está vivo ahora, empezamos a comprendernos de una forma más profunda y honesta.

Una terapia vivencial: no solo hablar, sino sentir

Muchas terapias se apoyan principalmente en la palabra y el análisis. En Gestalt, la palabra es importante, pero no suficiente.

La Terapia Gestalt da espacio a lo que sientes, a cómo lo vives en el cuerpo, a las emociones que aparecen y a lo que se mueve internamente mientras hablas. La transformación no llega solo desde entender, sino desde experimentar la experiencia.

Por eso se dice que la Terapia Gestalt es una terapia vivencial: invita a estar presente contigo, en lugar de explicarte desde fuera.

Acompañar sin dirigir: la relación terapéutica en Gestalt

En Terapia Gestalt no se trata de decirte qué hacer ni de ofrecer respuestas cerradas. El acompañamiento no va de aconsejar, sino de ayudarte a descubrir tus propios recursos.

La mirada gestáltica parte de una confianza profunda en la persona. Dentro de cada una existe la capacidad de comprenderse, sostenerse y elegir. La terapia se convierte en un espacio donde eso puede aparecer poco a poco y a tu ritmo.

No se busca dependencia, sino autonomía y responsabilidad personal.

Cuerpo, emociones y vínculo: una mirada integral

En la Terapia Gestalt no se separan mente, cuerpo y emoción. Todo forma parte de la experiencia.

El cuerpo expresa lo que a veces no sabemos nombrar. Las emociones nos hablan de nuestras necesidades. Y la relación terapéutica también forma parte del proceso: lo que ocurre entre la persona y quien acompaña refleja muchas de sus formas de vincularse.

Nada se considera casual o secundario. Todo lo que aparece puede ser una puerta al autoconocimiento.

En Terapia Gestalt no eres un diagnóstico

La Terapia Gestalt no pone el foco en etiquetas ni en reducir a nadie a un síntoma. Lo importante no es “qué te pasa”, sino quién eres y cómo estás viviendo tu experiencia.

Es una terapia humanista que mira a la persona como un todo: con historia, recursos, contradicciones y potencial. El objetivo no es encajar en un molde, sino acompañar a vivir con más consciencia, autenticidad y libertad.

La consciencia como motor de cambio

En lugar de buscar soluciones rápidas, la Terapia Gestalt propone algo más profundo: darse cuenta. De lo que se siente, de lo que se hace, de cómo nos relacionamos con nosotras mismas y con los demás.

Desde esa consciencia, el cambio ocurre de manera natural. No forzado, no impuesto, sino integrado.

La Terapia Gestalt no camina por nadie, pero acompaña mientras aprendemos a hacerlo con más presencia y respeto hacia nosotras mismas.

¿Para quién es la Terapia Gestalt?

Cada tipo de terapia puede ser valioso según el momento vital que se esté atravesando. No existe un único camino, sino diferentes formas de acompañamiento terapéutico.

La Terapia Gestalt puede ser para ti si buscas un espacio donde parar, escucharte y conectar contigo desde lo que sientes aquí y ahora. Un acompañamiento profundo, humano y respetuoso con tu ritmo.

Porque la Gestalt no se entiende solo desde la mente.
Se experimenta en el cuerpo, en la emoción y en el contacto con una misma.
Y es ahí, desde dentro, donde el cambio empieza a tomar forma.

Terapia Gestalt: un espacio para acompañarte

¿Te resuena esta forma de acompañar?

Si sientes que la Terapia Gestalt puede ser para ti, contáctanos. Estaremos a tu lado para acompañarte con presencia, escucha y respeto.

Núria Juárez
Acompañante Gestalt y corporal, astróloga e integradora social

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